lunes, 23 de octubre de 2017

Cuadernos en blanco

Los chicos bien chicos, son cuadernos nuevos
donde nada entonces  aparece escrito
Por eso cuidado con lo que decimos
y  con lo que hacemos
y  lo que exigimos
Porque cada cosa que le hayamos dicho
o le hayamos hecho e  incluso exigido
a cada uno de ellos cuando  son tan chicos
en esos cuadernos  temblando vacíos,

quedará  indeleble para siempre escrito.
Ciudades sin corazón

Cae lenta la tarde. El sol ilumina los pisos más altos. El resto de la ciudad en sepia.  Es un enjambre de cuerpos y almas pujando por llegar a no sé dónde. Maletines y carteras se ignoran. Zapatos, zapatillas y sandalias, caminan frenéticos. Cada historia se enhebra  con otras formando un ovillo desprolijo. No se conocen. Se miran y aman. Se miran y odian. Dependiendo del cadacualismo. En el medio del marasmo estoy. Desconectado. Desmembrado. Con la mirada fija en mi mano derecha y la otra mano olvidada. Con aspecto de no saber qué. Siento chorrear sangre por mi espalda. Mía o ajena. Me  derramo  transitando sobre cerebros que todos pisan sin advertir. Con mis brazos desbrazados. Entre un aquí y un ahí circular. De vuelta  a nada.

lunes, 2 de octubre de 2017

Final contra el BAC

Pensaba en la ronda final de los pibes abrazados. Palabras de Nico, de Manasa, del Gato. Otra vez ahí. Esperando por la final. Alrededor, cientos de camisetas celestes y amarillas de los chicos de infantiles y sus padres esperando que se suelten. Con pasión y paciencia esperando para abrazar a sus ídolos.Los jugadores de las otras divisiones agitando las banderas hechas con cañas cortadas a machete e inmensos trapos con nuestros colores. Reflexionaba el privilegio de ser celeste y amarillo. Pensaba en el tío Emilio, en Comotto. En todos nuestros maestros. En esos tipos que nos dejaron el legado. De no sólo estar en Hindú, si no el honrar ser hombres de Hindú. Todos los días. Con nuestros aciertos y yerros. Agradecido por haber venido de chico a éste club. Con gratitud hacia los que nos ayudaron a crecer. A saber que la única consigna sería dar. Siempre. Y en la adversidad aun más. Por momentos un abrazo de alguien que conozco solo de verlo en el club me apartaba de ese éxtasis. De ese estado donde te pasan cincuenta años de vida en un segundo. El hombre, pensaba, tiene que ser como el río. Con orilla para pensar y barranca para continuar. Y desembocar en otros ríos que continúen la tarea. Pobre del hombre que termina en un estero. En un pantano. Pobre del hombre que no da. La semana en Torcuato será una fiesta. Cada uno en su tarea conscientes que debemos ser los mejores. No hablo de un resultado. Hablo del camino. Del tránsito hacia otros caminos que se irán abriendo. Con respeto y cariño al B.A.C. que es nuestro hermano mayor con 120 años de vida. Que tiene sus hombres río también de a puñados. Como Chacho. Como el Ronco, que me emociono con sólo recordarlo. Se te mezclan los sentimientos. Siento un puñal al pensar que la última copa de la URBA los pibes se la trajeron al Guri. Que año de mierda carajo! y el puto rayo que lo partió a Zequi en la cabeza. Prefiero pensar en otras cosas. Pero antes quiero decirles a los chicos del club que lo valoren. Que tenemos un tesoro. Que sea lugar de encuentros no de desencuentros. Que jugamos casi cincuenta años al rugby sin obtener ningún campeonato y los dos primeros años sin siquiera ganar un partido. Y ahora otra vez en la final. Y encima con amigos. Solamente una cosa más. Quiero pedirte por nosotros. Por los que están y los que se fueron. Por los jugadores de todas las divisiones y sus padres que se sacrifican para que jueguen. Quiero pedirte, querida chicharra, por los pibes y por Tisco y por Zequi que por favor, nos des una jugada mas
Para Luisito

Quién dice qué está bien y qué esta mal? 
Cómo hay que vivir? 
Y que esto y que aquello. 
Y que hay que tomar un vaso de vino por día.
Y comer una manzana. 
Y salir a caminar. 
Y tantas, tantas cosas que no te importaban un carajo. 
Y bajar de peso. 
Y no olvidar ser frugal con las comidas.
Y chau al faso y al escabio.
Y te cagaste de risa.
Pero en un punto te envidio Luchito. Por desobediente. Por rebelde.
Dando máquina y riéndote. De vos y de los demás.
No quedan vagos como vos Luis. Y cada vez tenemos menos.
Se nos están yendo de a puñados.
Ta vamos a extrañar Luisito.
Mucho


sábado, 1 de febrero de 2014

                                                                   Los Hijos

Y cuando el sueño tuvo el dolor de los dientes cuando cortan

y sus risas invadieron los rincones de juguetes tirados por el suelo

y los ruidos de pelota rebotaron en acordes de guitarra

y de domingos de bici con rueditas

cuando mis brazos abrigaron cuatro abrazos

que reflejaron mi antigua risa sin espejos,

entonces supe que alguien me había premiado

y que mi vida había cambiado para siempre. 

jueves, 22 de noviembre de 2012


Fin del mundo y eternidad
Sucederá algún día. De noche quizás. No importa demasiado. Todos tenemos eternidades y fines del mundo cada día.  La vida viene de un previo tiempo eterno. No recuerdo haberlo vivido con ansiedad. No recuerdo siquiera haberlo advertido.

Llegué al mundo para deshilvanar mi instante. Mi parpadeo. Soy una ola. Crezco y rompo y me espumo y enareno. Voy inexorable a lo que el tiempo deshará. Sucesión de ahoras semisumados que  dan de resultas un tiempo. Una época. Una vida. Todo medido en años, lustros, décadas, siglos y milenios. Todo pasa y despasa. Se va, y al mirar atrás, ves volver el mismo episodio en ésta calesita anárquica de la vida.

No te creo, fin del mundo. No te espero. Sólo sos una parte de una enorme partitura, y como en toda obra maestra, después de varios campases, es necesario un silencio.  El silencio es parte de esa eternidad. De ese devenir de soles bemoles que surcan cansinos el cielo. Se van por allá para volver a salir circuladamente. Unotrasotradamente.

No te temo. Ni te espero. Las placas de la tierra se moverán. Se aquietarán. Caerán ciudades por esas grietas. Países enteros. Surgirán otros. Restregarán sus ojos encandilados por el nuevo sol que se llamara distinto.

Mientras tanto, transcurro amando. Deseando. Planeando. Soñando.

Cuando éste valsecito ùndostres, ùndostres, nacimientovidamuerte se detenga, ahí, por fin, será el silencio.  Necesario. Indispensable para continuar  la inagotable partitura de la eternidad.

viernes, 21 de septiembre de 2012


Enigmático

Porque para mí siempre fue contingente y tangencial. Tanto que por insuficiente, busqué la bisectriz como alternativa.  El engaño. La mentira. Dudando irremediablemente de las maripositas en la panza. De las cartas con corazones. Del anillo comprometedor. Con símbolos  inexistentes. Inalcanzables. Construido  en estructuras arcaicas. En la salud  lo ignoraba y en la enfermedad nunca me hubiera comprometido.  En la prosperidad hubiera dudado de mí, expresando certezas. Hubiera desaparecido en la adversidad porque al venir me estaba yendo, y, quedándome, me alistaba para partir. Engrilletado. Atado. Aprisionado. Sembrando lo que quise. Sin regar. Desconfiando  de mí. De los que lo quieren definir con definiciones indefinibles. De los rotuladores. Delos diez consejos de las revistas del corazón. Del teleteatro. Sabiendo que lo engendrado por el odio, detenta más raíces. Paradojal y extraño. Conviviendo con enojos que no amainaban las puestas de sol y con la omnipotencia de pensar que mañana construiríamos un reencuentro irreconciliable. Fue un estorbo. Una tarea. Un tener que ocuparse. Me aterraba. Me conmovía. Aunque nunca supe la razón de por qué al cerrar los ojos podía vislumbrarlo. Presentirlo.  Como de reojo. Como un no te sonrío,  sonriéndote. Como la rotunda negativa del quizás. Como la quimera de conservar los ojos cuando tantos los perdieron antes.  Así: con paso decididamente indeciso. Pero un día mi corazón se puso en blando. Entre las diez y tu calle. Entre tu risa de miel y mi rutina del café de enfrente. Pensando en vos cuando pensaba. Como un bobo. Viendo a ciegas. Mareado. Tarareando tu voz. Silbando tu boca. Borroneado. Fantasmeado de ayeres fatigados. Embriagado de vos. Olvidando amaneceres. Deseándote. Convencido a cada paso, en cada buen día, en cada lluvia y en cada sol, que te esperaba a pesar de mis reparos, enigmático amor.