domingo, 7 de junio de 2026

Presente Perfecto



Presente Perfecto

Vivo acá. En mi paraíso. Por donde pasaba entrenando de chico cuando dábamos la vuelta al clubJusto acá, en la esquina, empezaba una cuesta dura de subir. Como en la vida. Apretar los dientes y seguir. Recuerdo muchas veces haber soñado con que mi vida transcurrieracá. Con esos árboles y la cercanía al club. Flashes lejano casi imperceptibles. Pasaron años y cosas en el medio. Muchas. Casi todas. Ausencias que no tuvieron reemplazo, exilios, llanto y locura. La facu ,el rugby, los amigos, la madre de mis hijos. Cuatro varones que me curan el alma. Me la cicatrizan. Me la suturan. Después, la separación.La negra apareció en el momento justo. Preciso. Mi compañera desde hace veinte años. Mientrasmi árbol me estaba esperando. Como esperan los árboles, así, en silencio. Una jugada del azar, inesperada, me hizo comprar la casa donde vivía él, dando sombra y derrochando colores. Cobijando. Después, mucho después, un delirantenos dijo que nos teníamos que encerrar. Que los murciélagos chinos y no sé qué. Que el aire libre era peligroso. Que dar un abrazo era un pasaporte a la muerteLa gente enfermó de miedo. La reflexión colectiva se tomó licencia. En esa época entrópica y alborotada, fueron apareciendo de a poco diez ojitos de cristal que me dicen,abueloPronto me enseñaron un amor distinto. Infinito. De abrazos interminables. De cuerpo a cuerpo sin tiempo. Pero en esos días de aislamiento que transgre rebeldelo empecé a observar. Dicen que griegos y celtas creían que en los árboles habitaban los Dioses. Quizás sea cierto. De a poco, al nuestro, mi compañera también lo fue descubriendo. Lo decoró como con ropa de lana de colores y cositas que hacen ruido con el viento. Así me amigué de él. En aquél marzo empezaron a amarillearse sus hojas. Como me está pasando a mí ahora. Como cuando de golpe la salud te dice, pará. Cuídate. Y ahora vuelve lento arepetirse el mismo proceso. Hoy está sin hojas. Con las ramas desnudas como venas abiertas mirando al cielo. Así estoy. Mañana empiezo el tratamiento. Tres meses de espera otoñándome mientras llega el invierno. Esa parte de la vida que prometo postergar todo lo que se pueda. Tengo mucho por hacer. Mucho por crecer cambiar y aprender. Cosas que compartir y disfrutar. Entonces el segundo jeringazo y rayos todos los días cinco semanas. Cada mañana y cada regreso a casa me irán mostrando el paisaje. Seguramente veré reverdecer mi entorno, mi vida y mi árbol. Le aparecerán brotes verdes y luego hojas. Y así será. Y me estará esperando mi compañera para enredarnos en abrazos. Y habrá alegría y ruidos de juguetes, bicis, pelota y disfraces. Sonará fuerte la música. Y habrá vuelto el compañero, el padre, el abuelo y el amigo que no dejé de ser. Y será irrefrenableComo un rayo. Como un vuelo de águila. Como la luz. Y estaré agradecido. Y comprobaré una vez más que se puede cortar una flor o talar un árbol, pero que será imposible detener la primavera.


 Tomy

Sábado  de sol y rugby. Una tarde de que parecía una tarde más. 

Pero no.De pronto Tomy retrocede y cae. Sí Tomy. El de hierro. El que tacklea con ruido. 

El que al adversario le cuesta enfrentar porque le es incómodo. 

Y ahí empieza otra película. Le de cruzar el océano con un bote a remo. 

Entonces se despereza el elefante y va. Para dar hasta que duela. 

Todo el club detrás del Doc, del abuelo, del Bola, del gordo Toro de Marcelo, del Tucu en el instante donde  de un pedazo de cielo aparece  un ángel. 

Justi. Preguntando si puede colaborar. Con la humildad de los  distintos. De los apasionados. 

De los que creen. De los que te ilusionan. Y en 23 minutos que parecieron años, sin bajar la guardia y convencidos de ganar, lo trajeron de vuelta de algún extraño lugar donde te  fuiste un rato, Tomy. 

Mientras, la vigilia del club, la gente y la tozudez de la 88 experta en dar la vida por un amigo. Confiando. 

Eso somos. Más que un club. Una energía inquebrantable con un propósito. Que siempre da un poco más. 

Que no se rinde. Una esperanza colectiva. No. No es casualidad que la que lideró el milagro sea bisnieta de uno de los que soñó éste transito celeste y amarillo que nos une para siempre. 

Estemos juntos. Sigamos soñando fuerte.


lunes, 4 de mayo de 2026

Los Cinco de Adelante(prologo)


Se los identifica por su gran tamaño. Suelen ser gordos y con un dejo desprolijo. Juegan con barba de dos o tres días que les brota como púas. Herramienta indispensable en el roce constante con el adversario. Se mueven como un clan, que no desconoce los secretos de una parrilla por rústica que esta sea.
Pero cocinan con amor y dedicación. Ahí también se dejan la vida. Salen últimos de la ducha. Claro, dejan que el agua corra como un río aliviando los golpes recibidos. Festejan una pelota recuperada o un tanto producto de su trabajo con pechazos u hombrazos. Toscamente. Mientras tanto, otros son los que salen en las crónicas deportivas. Sale la foto de una palomita hacia el try desafiando la ley de la gravedad. Como si los otros fueran capaces de volar. Pero no se equivoquen. El esfuerzo sordo duro y transpirado fue de los gordos. De los cinco de adelante que generan una energía que no se puede explicar. El partido continúa y vuelven a empezar. Mil veces. Hasta que el cuerpo cruje.
Hasta que sangra el alma. Con humildad. Con disciplina.
Y en silencio.

domingo, 3 de mayo de 2026

 Prohibido Desear

Acá estoy. Soy el deseo. Tu deseo. Tú motor. Pero, qué pasa cuando intentás ser?Cuando te constituís como una persona libre? Cuando buscás tu singularidad?Pero cómo? Sos hijo y nieto de escribanos ,abogados, modistas o zapateros. Da igual. Que otros caminos?veni al taller! Pero lo vas a dejar a tu padre con el negocio ? Sólo?Músico? Actor?Enloqueciste? Quizas. Entendé que la vida es un viaje de aprendizaje. Qué pasa entonces cuando deseamos algo y nos encontramos con que está escrito lo que debemos ser, lo que tenemos que sentir, lo que deseamos desear ? La mandatos raudos vienen a reprimir esos deseos.A asesinarlos. Y nos vencen las estructuras y los asesinamos y enterramos vivos. Nos adaptamos a lo que se espera de nosotros. Y por qué. Y para qué? Basta! Sacudite. Salí. Corré. Mojate bajo la lluvia. Pisá los charcos. Salpicá. Demolé y Construí. Construíte. Hacete de vuelta. Acelerá en las curvas. Cambia el camino que aún podés. Siempre podés. No me hables de edad. No me hables de seguridad. Arriésgate. Golpeate. Empezá. Reite de vos. . Bailá solo. Cántale al sol. Soñá. Descálzate dónde estés. Desafía. Pregúntate. Dudá. Desconfía del camino trazado y Agarra el desconocido. El que te lleva a un lugar que no es el que estaba diseñado para vos. Llorá escuchando una melodía . Inventa una canción. Escribí un texto que te trascienda. Y Abrazá más. Deciles que los amás. Exponete. Rompé ese moldé que quiere someterte a que te mueras vivo, porque está visto , que está prohibido desear.


  • De los cocodrilos y los sueños. 
  • La isla donde vivo está rodeada de cocodrilos. Invisibles de día. Casi diría que inofensivos. Pero aparecen con la caída del sol. Con las primeras sombras. Ya de noche cuando se amotinan los pensamientos explosivos, estallan en mi cabeza los cocodrilos asesinos. Con sus colmillos amenazantes. Mezcla de dragones con ojos rojos de ira. Destructivos. Entonces respiro. Me observo, me pierdo. La noche es más larga que un siglo. Vuelco de un lado al otro.Tengo miedo. Transpiro. Quiero que salga el sol, pero no. Deseo dormir aunque sea un rato. Que me repare. Que me reponga, me cicatrice y me cure. Amanece lento y veo tenuemente alrededor. Entreabro los ojos y atravieso las paredes con mi imaginación. Como si esperara algo o alguien con respuestas, que nadie trae, que nadie tiene. Abro las ventanas y veo el sol. Y veo las otras islas y otros seres extraviados en sus territorios rodeados también. Será que la vida es parecida a eso. Islas rodeadas. Todos tenemos nuestra isla rodeada. Por pensamiento y situaciones horribles e intrincadas. Urgentes. Inmediatas. Como la respiración. Como una sonrisa. Como un beso con abrazo donde dos islas se funden en una sola y la lucha se hace menos cruenta. Y vuelvo a creer. Y empiezo de nuevo

Kaia 

La fui a buscar al colegio y apareció corriendo hacia mí con esos ojos intensos y su risa de catarata.
Comimos ñoquis, nos divertimos y me contó del cole. Después me pidió ver Frozen. 
Una de esas historias donde el amor y el temor se enredan no sin algo de perversidad.
Ella miraba con ojos nuevos aunque conocía la historia. Después de un rato me dice con voz temblorosa  abuelo ahora vienen los lobos?
Miraba inquieta, asustada, entonces le pregunté.
—¿Querés seguir viendo la peli?
—Sí… —me dijo. Y enseguida— Abuelo… ¿los lobos la van a comer?
Su cuerpito se fue acercando al mío, como si supiera el camino. Primero un poco. Después más. Hasta abrazar mi brazo izquierdo como quien se agarra de algo que no quiere perder. Temblaba pobrecita. —Vení, subí con el abuelo. Le dije
Se sentó en mi falda, todavía tensa y asustada. Me pellizcaba las manos suave, asegurándose que seguía ahí.
Y entonces la abracé. Con los dos brazos.
De a poco, muy de a poco, se fue entregando.
Hasta que apoyó su cabecita en mi pecho.
Y en ese instante entendí algo que no sabía. O sí, pero se me había olvidado.
Ser abuelo es, quizás, lo más parecido a ser un cielo. Un refugio. Un momento de calma.
Y en un abra cadabra hacer que el miedo de esfume. 
“qué me puede pasar rodeada de los brazos del abuelo?”, sentí que sentía.
Y agradecí.
Agradecí todo lo vivido. Yerros, aciertos, luchas y paces. Todo. Porque todo eso, de alguna manera, me había traído hasta ese sofá, hasta ese abrazo, hasta ese instante.
El sentido de toda la vida estaba ahí, precisamente. En ese abrazo sin tiempo. 
Quisiera que ojalá dentro de mucha vida, cuando colapsen en ese instante mi antes mi después y mi ahora,, algo de ese momento queden en su recuerdo.
Como una sensación. Como una huella invisible.
Que un día, sin saber por qué, sienta que en el mundo hay lugares seguros
y que alguna vez estuvo protegida en éstos brazos.



 

lunes, 15 de septiembre de 2025

Nuestro Club

 

  • Breves instrucciones para hacer  un club como el nuestro.       Básicamente se necesitan algunos jóvenes que demuestren prematuramente  signos de insanía. Que sueñen un lugar fuera de escala, donde jugar y crecer sean el motivo. indispensable  será tener un líder imprudente, que salga a conseguir 5 hectáreas y vuelva con la certeza  de comprar 80. Ahi entonces se requiere que el grupo de enajenados que lo acompañan lo apoyen en la decisión sin restricciones. Desquiciados con sus insensatos ideales ponen entonces manos a la obra meticulosamente. Claro que esa epidemia de gente alborotada al cabo de un siglo logra que la locura se difunda. E incluso se contagie. Los disparates van aumentando  y con el tiempo trastornan a un grupo de mujeres que hasta el momento no habían dado muestras de insanía. Suman entonces a éstas leonas que ofrecen sus  ideas y trabajo postergando a veces intereses y cuestiones personales. Y hacen bingos y tortas y fiestas y mil cosas. Asi se hace un club como es el nuestro. Con un delirio colectivo y contagioso. Si no sos así, mejor no te arrimes demasiado. No es bueno que la correntada te lastime. Somos así, incorregibles. Corren riesgo en consecuencia   nuestras crías que  nacen de esas parejas aturdidas y se forman en ese disparatado contexto. Imprescindible será irse dormir con la celeste y amarilla  que usaron todo el día. Delirantes. Con una frase que intenta darle forma a ese atentado a la razón  “no traten de entenderlo”. Y tienen razón. Ésta gente está enferma de verdad. De pasión desenfrenada. Alienados. Enajenados. Los encargados de recibir nuevas familias  a éste delirio, sólo observa que  se incorpore gente que privilegie el sueño al pensamiento. Que valore el hacer. Que posea un corazón más grande que el cuerpo que los rodea. Es entonces que de la misma manera que un desequilibrado se sumerge en una zanja con dos metros de agua para buscar la pérdida de un caño y otro pone la ingeniería financiera para encarar una nueva cancha o afrontar un juicio, muchos otro entrenan. Y  mientras otro lanza una gira inoportuna para 130 personas a Europa y las mujeres recaudan de forma heterodoxa dinero para la cancha de agua, un irrespetuoso clava un drop de mitad de cancha después que sonó la chicharra. Y así van. Movidos por el desorden.  Por la entropía. Con la convicción de que van a un lugar mejor. Donde cada uno pone su mejor versión día tras día. Donde todo es posible porque la locura atraviesa en forma transversal a cada uno de ellos. Que siempre encaran con valentía y decisión los nuevos desafíos. Y así son. Ni mejores ni peores.  Pero algo diferentes. Qué puede salir mal?