sábado, 1 de febrero de 2014

                                                                   Los Hijos

Y cuando el sueño tuvo el dolor de los dientes cuando cortan

y sus risas invadieron los rincones de juguetes tirados por el suelo

y los ruidos de pelota rebotaron en acordes de guitarra

y de domingos de bici con rueditas

cuando mis brazos abrigaron cuatro abrazos

que reflejaron mi antigua risa sin espejos,

entonces supe que alguien me había premiado

y que mi vida había cambiado para siempre. 

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