Los Cinco de Adelante(prologo)
Se los identifica por su gran tamaño. Suelen ser gordos y con un dejo desprolijo. Juegan con barba de dos o tres días que les brota como púas. Herramienta indispensable en el roce constante con el adversario. Se mueven como un clan, que no desconoce los secretos de una parrilla por rústica que esta sea.
Pero cocinan con amor y dedicación. Ahí también se dejan la vida. Salen últimos de la ducha. Claro, dejan que el agua corra como un río aliviando los golpes recibidos. Festejan una pelota recuperada o un tanto producto de su trabajo con pechazos u hombrazos. Toscamente. Mientras tanto, otros son los que salen en las crónicas deportivas. Sale la foto de una palomita hacia el try desafiando la ley de la gravedad. Como si los otros fueran capaces de volar. Pero no se equivoquen. El esfuerzo sordo duro y transpirado fue de los gordos. De los cinco de adelante que generan una energía que no se puede explicar. El partido continúa y vuelven a empezar. Mil veces. Hasta que el cuerpo cruje.
Hasta que sangra el alma. Con humildad. Con disciplina.
Y en silencio.

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