domingo, 7 de junio de 2026

 Tomy

Sábado  de sol y rugby. Una tarde de que parecía una tarde más. 

Pero no.De pronto Tomy retrocede y cae. Sí Tomy. El de hierro. El que tacklea con ruido. 

El que al adversario le cuesta enfrentar porque le es incómodo. 

Y ahí empieza otra película. Le de cruzar el océano con un bote a remo. 

Entonces se despereza el elefante y va. Para dar hasta que duela. 

Todo el club detrás del Doc, del abuelo, del Bola, del gordo Toro de Marcelo, del Tucu en el instante donde  de un pedazo de cielo aparece  un ángel. 

Justi. Preguntando si puede colaborar. Con la humildad de los  distintos. De los apasionados. 

De los que creen. De los que te ilusionan. Y en 23 minutos que parecieron años, sin bajar la guardia y convencidos de ganar, lo trajeron de vuelta de algún extraño lugar donde te  fuiste un rato, Tomy. 

Mientras, la vigilia del club, la gente y la tozudez de la 88 experta en dar la vida por un amigo. Confiando. 

Eso somos. Más que un club. Una energía inquebrantable con un propósito. Que siempre da un poco más. 

Que no se rinde. Una esperanza colectiva. No. No es casualidad que la que lideró el milagro sea bisnieta de uno de los que soñó éste transito celeste y amarillo que nos une para siempre. 

Estemos juntos. Sigamos soñando fuerte.


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